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LO QUE PASA CUANDO QUEMAS LAS HOJAS DE LAUREL EN CASA.

December 12, 2019

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir frustrado, furioso o nervioso.

El estrés es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En episodios pequeños, el estrés puede ser positivo, como cuando te ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite.
Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar su salud.

Use remedios igualmente efectivos y más naturales para tratar sus afecciones, al tiempo que fortalece su sistema inmunológico, la resistencia al dolor y la integridad de su mente. Por supuesto, el uso de medicamentos para tratamientos de importancia y gravedad, como debe hacerse.

Anteriormente hemos hablado sobre los beneficios del ajo para la piel, la zanahoria para la garganta, el jengibre para el sistema inmunitario, el bicarbonato para nuestra salud y el cuidado del medio ambiente.

Continuando con esta línea, hoy vamos a hablar sobre el laurel y el poder relajante que ejerce sobre nuestro estado de ánimo. Descubre cómo usarlo a continuación.

Cubierta de laurel
Los griegos y los romanos usaban esta planta para algo más que hacer las famosas coronas de laurel. Ya en ese momento se conocían sus efectos calmantes, expectorantes y relajantes que alivian la inflamación y la congestión.

Laruel tiene varios ingredientes activos y aceites esenciales en sus hojas, como el cineol. Tiene propiedades antibacterianas, antitusivas y antibronquíticas.

Sin mencionar sus reconocidas propiedades digestivas y hepáticas, capaces de mejorar la digestión y reducir los gases cuando se agrega a las comidas.

Como si eso fuera poco, el linannool, otro aceite esencial presente en sus hojas, tiene excelentes propiedades relajantes y, por lo tanto, es muy útil para aliviar el estrés y la ansiedad, así como para combatir el dolor de cabeza y las migrañas causadas por este tipo de trastornos.

Para beneficiarse de ellos, simplemente queme una hoja de laurel seca sobre un bote o quemador, permitiendo que su humo se distribuya por toda la habitación. No debemos inhalar el humo, pero debe perfumar el medio ambiente, tal como lo hace el incienso.

Es importante llevar a cabo la quema de forma segura, en una mesa despejada y sin objetos inflamables, ya que al secarse, la hoja se enciende fácilmente.

Recomendamos quemar la hoja en un frasco con un poco de agua, sosteniéndola con unas pinzas, mejor que con los dedos.

Dentro de unos minutos, después de la liberación de los aromas, comenzará a sentir su poder relajante, tal como lo hicieron los romanos.